La maquina
de escribir
La
abuela solía decirnos que cuando alguien moría en realidad jamás se iba. La
mayoría de las personas le tienen mucho miedo a lo que le suelen llamar
fantasmas, pero ¿Los fantasmas saben que están muertos?
Viena,
Austria año 1870. Eran las 12:00 de la noche de un sábado. Todos dormían en sus
respectivos cuartos. Se podía apreciar el maravilloso sonido de la noche. Grillos
entonando en armonía, el viento que hacia caer las hojas de los árboles, y otro
tipo de insectos uniéndose en una sola melodía. ¿Mi nombre? Me llamo Victoria. Soy
la más pequeña de la familia. No podía conciliar el sueño esa noche, pareciera
que el sueño se había ido de mi sistema, como si no conociera el significado de
la palabra.
Intenté
todo. Caminé un rato por mi habitación, miré hacia la ventana, mantuve la
mirada hacia el techo…..no tuve éxito.
Dieron
las 3:00 de la mañana. El reloj de péndulo gigante que se encontraba en la sala
principal del piso de abajo dio 3 campanadas.
¡TALAN……..TALAAN…….TALAAAAAAN!
Después
de la última campana, que es la más larga, los sonidos desaparecieron por
completo. No se oían ronquidos u otra clase de respiración. La noche se calló. Me
dio un pequeño escalofrío.
Me
quedé en absoluto silencio. No moví ni un solo músculo. Comencé a sudar y mi
respiración comenzó a ser cada vez más irregular.
Tac Tac Tac Tac Tac Tac
¡TIIIN!.......... ¡RRRAAAAAC!
¿Eh?
¿Qué podrá ser ese sonido? ¿Una máquina de escribir? Eso no tiene sentido.
Primero,
se escuchó el arrastre de una silla, un ruido chirriante y rasposo en el oído. Luego
se comenzaron a escuchar pasos fuertes y claros, parecían de alguien alto y
pesado. Por último, el sonido de una puerta abriéndose con dificultad. Parecía
que tuviera problemas con eso.
Tac Tac Tac Tac Tac Tac
¡TIIIN!.......... ¡RRRAAAAAC!
Decidí
salir de mi habitación para investigar. Empecé a jadear cada vez más fuerte. Mi
corazón se aceleraba a cada minuto que pasaba. La cabeza me daba vueltas. ¿Qué
estoy haciendo?
Bajé
las escaleras con cuidado. Quería saber de dónde provenía el sonido. Venía del
estudio.
Mantuve
distancia. Pude notar que la puerta del estudio estaba entre abierta. Di unos
cuantos pasos y, la maquina se detuvo. El pánico comenzó a correr por mi cuerpo.
Se detuvo ¡SE DETUVO! ¿Qué hago? Nadie te prepara o te dice que hacer en casos
como estos. La puerta se abrió como si alguien la jalara de la otra habitación.
Pude distinguir una enorme mancha. Era ¿tinta?
No
se movió, y yo tampoco.
De
repente, una sensación de frío comenzó a apoderarse del calor que poseía mi blanca
piel. Caminé hacía el ser. No era yo la que lo hacía. Era él guiándome hacia el
estudio. Lo único que se me ocurrió hacer fue cantar para calmarme. Tararé An der schönen blauen Donau (El Danubio
Azul), el vals favorito de mi madre. ¿Quién es aquel ser que escribe a estas
horas de la noche? ¿Qué deseaba de mí?
Sin darme cuenta me dirigí hacia la silla que
estaba enfrente de la maquina. Miré hacía la hoja que estaba puesta lista para
escribir. La maquina comenzó a escribir algo. Las teclas se movían, pero no
había nada visible que las manipulara.
T…..E…….V…..E…..O
Me
dolía la cabeza. Miles de pensamientos cruzaron al instante ¿Qué se supone que
debería hacer? ¿Llamar por ayuda? ¿Desmayarme?
No.
Voy a escribir. No tengo nada que perder. Me muero de la curiosidad. Empuje la primera tecla. Se había plasmado en la hoja lo que había escrito, tenía una duda
que me venía siguiendo desde que comencé a escucharlo.
¿QUIÉN ERES?
¿Recibiría
una respuesta? Espere unos minutos sentada.
NO QUIERES SABERLO
De repente, desde
la ventana pude apreciar al sol asomándose desde lo lejos, la sombra de tinta se acercó
a la luz del día y me extendió la “mano” o lo que fuera eso que me ofreció. No quise seguirla. Tenía mucho miedo ¿Debía confiar en ella?¿Qué motivos me daba para obedecerlo? Me sentía en lo profundo de un abismo. Me sentí pesada y agotada. En un instante me desmaye.
Desperté y había agua,
mucha agua a mi alrededor. Estaba en el Danubio, dentro de él, lo supe porque no hay río que se le compare en color cuando se es de noche; es peculiar, en el día es verde y parece agua contaminada, pero de noche se transforma en algo maravilloso. La sombra de tinta estaba conmigo, se acercó hacia mí. Me llamó la atención que de él flotaban gotas de tinta que emanaban de su cuerpo ¿Será por el agua? Me tomó lentamente de mi cintura y tocó mi frente, me hizo recordar. Ahora lo recuerdo.
Morí ahogada, feo y triste desenlace, y repito las mismas cosas que realicé antes de que mi corazón
dejara de latir y se diera el último aliento. Entonces ¿Olvidaré de nuevo este hecho? ¿Cuanto tiempo llevo así?
La
sombra de tinta siempre me regresa al principio cada vez que rechazo su mano. Un ciclo
sin descanso. Un insomnio del cual jamás podre salir.
El
sueño realmente salió de mi sistema.
SMS
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