En la oscuridad
Todo
pasó tan rápido. Tenía que hacer algo. Parecía que el tiempo se hubiera
detenido. Se podían apreciar los cristales rotos llenos de mi sangre, volando y
reflejando la luz de la Luna de esa noche tan blanca.
Comencé
a corre por el bosque. No se oían las voces que solía escuchar. No pensé en
nada más. Mi traje de gala recién comprado se maltrataba y enlodaba con el paso
en el que iba. Las ramas me rasgaban los pantalones. Mi única compañía era
el sonido de mi reloj de bolsillo.
Logre
escapar de mi terrible destino. Tenía que reaccionar……
Tic tock~~~ Tic tock~~~ Tic tock
¿Eh?
¿Qué es eso? ¿Era acaso el sonido de mi querida mariposa llamando? ¿Oh tal vez
el sonido de mi cuello quebrándose?
Me
aproximé a un río lleno de peces de color plata. Podía ver mi reflejo lleno de
sangre por todos lados. De repente el color de los peces paso a carmín. Bello y
dulce carmín. Como aquella vez que besé a mi pequeña mariposa por primera vez.
Sera un recuerdo olvidado algún día. Tal vez debería regresar.
No.
No puedo regresar. ¡ME MATARÍA A MI TAMBIÉN!
Debí obedecer
cuando pude hacerlo. Al final esa…..cosa, si así se le pude llamar,
consiguió lo que quería.
Ay…….porque
regresé.
No
había de otra. Tenía que hacerlo por ella. Radiante rayo de Luna que condena a
quien roce suave mejilla……
Te
odio criatura infernal.
Ah,
la puerta estaba abierta. Que encantadora forma de darme la bienvenida. El piso
del salón de baile seguía igual. La rosas que alguna vez fueron rojas y aromáticas
con blanda textura, podridas como su corazón. Claro, si él tuviera uno. La
música que alguna vez me hizo feliz con su melodía y su danza, callada como su
forma de asechar.
Su
cuerpo. ¿Ya no está?, pero si estaba hace unos minutos……….. ¿Habrá sido
capaz?
Edimburgo,
Escocia 1890. Estábamos mi bella mariposa y yo en nuestro viaje de los sueños.
Se llamaba Emily. El carruaje nos dejó no muy lejos de un pueblo encantador. Ya
saben. Panaderías de primera, chocolaterías con la mejor leche y gaitas tocándose
por doquier. Un clima frío es verdad, pero sus paisajes valen mucho la pena.
Por
cierto, me llamo Lionel. Venimos aquí por nuestro aniversario. Teníamos
reservada una cabaña cerca del lago. A ella le encantan los bosques.
Paseamos
por la orilla por unas 2 horas. Ella traía puesto su vestido azul celeste
preferido. Por eso la llamo mariposa. Baila con la gracia del vuelo de la bella
criatura. Es única en su especie.
Nos
topamos con un señor que vendía relojes y títeres. Algo grotesco para mí gusto.
Arrugado de toda la cara. Ojos grises como la Luna. Manos temblorosas con venas
resaltadas de color azul. Su ropa estaba llena de pedazos de madera. Sucio,
pero amable, o eso parecía.
Me
llamó la atención un reloj de bolsillo. Tenía una mariposa grabada en el
frente. Lo compré.
El
viejo nos había advertido que llovería y que tuviéramos cuidado con el fuego.
No comprendí a que se refería con el fuego.
Estábamos
muy enamorados. No pensé que realmente llovería.
Corrimos
cuando comenzaron a haber truenos. Nos tomamos con la sorpresa de encontrar
nuestra cabaña consumida por el color rojo. Las cenizas volaban por todas
partes. Ella lloraba al ver que todas sus cosas valiosas eran arrebatas así como
si nada.
Caminamos
a paso lento durante 3 horas. Estábamos cansados y hacía mucho frío. Llegamos
hasta el otro lado del lago. Cuando pensamos que todo estaba perdido estábamos
frente a frente con la puerta de un castillo que parecía estar abandonado.
Entramos y nos refugiamos en el salón principal.
Para
ser un castillo de muchos años estaba en sus mejores años. Limpio de pies a
cabeza. Había rosas por doquier y un enorme piano de marfil. Era hermoso.
Paseamos
por todos los cuartos. Pasamos una noche maravillosa. Hasta que……
¿Escuchaste
eso? ¿Me estoy volviendo loco? Lionel, decía ella preocupada. La tome del
brazo. Tome una espada de una de las armaduras que estaban en el salón. Estaba
listo.
No
estábamos solos.
Pedazos
de hilo comenzaron a caer del candelabro del salón. Finalmente cayó una cabeza
de madera. Tenía cabello. Parecía humano, pero sin carne.
Los
hilos se elevaron. Comenzaban a tomar forma. Tenía las manos hechas de
manecillas de reloj. Sus ojos eran del mismo color a los del anciano del
pueblo. Esto no me gustaba. Sus dientes eran de verdad, estaban afilados. Era
lo único que no parecía ser de madera.
Recuerdo
que empuje a Emily hacia atrás. Él atacó. No importaba cuantas veces
atravesaba la espada en su cuerpo. No moría. En cambio yo, estaba hecho un mar
de sangre.
Tomó a
Emily con sus garras relojeras. No paraba de llorar y de gritar mi nombre. Todo
lo que alguna vez fue un sueño para los dos, se marchitó.
Me
tomo a mi también y me lanzó por la ventana de cristal que estaba al fondo
de la habitación.
Mi
cuerpo voló al igual que una mariposa. La luz lunar entró por el
agujero que había hecho. Mientras me desvanecía entre las sombras de la noche,
pude apreciar como esa luz al tocar a Emily y a la asquerosa criatura hacia que
ambos gritaran. El grito de él era una combinación de animales en agonía y el
sonido que hace un reloj cuando esta oxidado.
Tic tock~~~ Tic tock~~~ Tic
tock
* * *
* * *
Bueno,
regresamos en donde empezamos ¿no? Aquí me tienen. Lionel Hensworth. El
caballero más respetado de la familia Hensworth superando su miedo a la
pesadilla más grande de morir degollado. No habían pasado ni 10 minutos y ellos
ya no estaban.
Subí al
piso de arriba. Fue ahí en donde encontré una chimenea y una mecedora
moviéndose. Me acerque lentamente con espada en mano de nuevo. Despacio.
Des…paaa…cioo…
¡CRACK!
Un cuerpo cubierto de
hilos cayó ante mis pies. Era Emily. El cuerpo se elevó bruscamente
hacía el techo. Voltee hacia todos lados. ¡MUÉSTRATE ESCORIA!
Tomó a
Emily con sus garras de aguja. Comenzó a jalar de los hilos. No se detenía. Éstos
comenzaron a mancharse de rojo.
No
mostré miedo. Salte con todas mis fuerzas y rompí los hilos con la espada.
Ambos cayeron. Emily estaba bien….creo. Lo único que faltaba era
matar a esa cosa. Vamos, piensa Lionel, piensa…… ¡EUREKA! Era así de
sencillo. La respuesta es la razón por la que habíamos terminado en este
castillo.
Fuego…….
Tome
la espada con determinación. Me dirigí hacia adelante. Comencé a correr
hacia él sin pensar en lo que podía pasar después. No llore. Mientras Emily
estuviera viva, con eso me bastaba.
Estuvimos
cara a cara. Me sonrió y desenvainó sus agujas. Lo atravesé por completo.
La madera tronó y se esparció por toda la habitación. Ambos caímos en la
chimenea. Las llamas parecían un corazón latiente. No dejaban de
elevarse. Comenzaron a consumir nuestros cuerpos. Pude ver mi vida ante
mis ojos. Es una sensación que ni con el mayor rencor se lo desearía a alguien. Él
me empujó con fuerza, alejándome del fuego. Me miro fijamente.
Mientras se retorcía en sus cenizas dijo algo que me tenía confundido.
“Gracias”
Mi fuego se extinguió.
Estaba lloviendo otra vez, pero esta vez no había truenos.
Liberé a Emily y la
cargue hacia la terraza para lavarle la sangre. Despertó 2 horas después.
Antes de irnos tome
las canicas que alguna vez fueron los ojos del hombre de madera. Fue lo único
que el fuego no se llevó al infierno. Su color cambio de blanco grisáceo a
negro noche.
El sol comenzó a
salir poco a poco, iluminando las casas rústicas de la bella Escocia. Era la
primera vez que apreciaba tanto un amanecer. El pueblo comenzó sus
actividades normales como si nada los hubiera despertado. El pan comenzó a
oler a lo lejos y los niños, llamando a sus amigos, comenzaron a jugar a ver
quien lanzaba más lejos la piedra en el lago.
Compramos nueva ropa
y fuimos al médico más cercano para que atendiera las marcas en el cuerpo de
Emily. Los hilos le habían cortado la piel. De paso nos encontramos
con el anciano que tanto me daba asco. Nos saludó y también nos deseó un
buen viaje de regreso. Le di los ojos que había recogido de aquella pesadilla.
Ya saben, para “sus” títeres.
Era hora de olvidar
todo.
-Mmmm….conque has
causado muchos problemas ¿eh?- dijo el anciano decrépito- Bueno, nadie
recordara lo que eras sólo lo que fuiste alguna vez.
No entendí porque le
hablaba a los ojos……..hombre extraño.
Tomó los ojos
que le había dado y se los colocó a un títere que ya estaba listo. Era pequeño, pero algo deforme. Los ojos cambiaron de
nuevo a su blanco original. Tuve la impresión de que vi a uno parpadear, pero
no me importo. Lo único que quería era estar con mi amada Emily. Nos
alejamos y tomamos el primer barco que zarpaba a Paris, Francia.
Si yo fuera tu…. me
mantendría alejado del lago.
SMS
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