lunes, 22 de diciembre de 2014

Nightmare I. Conciente

Esta mañana desperté con ganas de salir. Saqué la bicicleta morada que dice Venecia en un costado y la monté para luego encontrarme en una avenida vacía. Las hojas caían con suave lentitud hasta llegar a enredarse con mi cabello. Gente que no había visto en años comenzaron a aparecer a mi lado. Montados cada uno de ellos en una bicicleta diferente. Aquellas bicicletas reflejaban su personalidad con demasiado detalle. La que más destacaba era la de Gabriel, era café; tal vez lo relacioné con el chaleco dominguero que siempre se ponía durante toda nuestra infancia. También vi a los demás, todos alejándose poco a poco sin dirigirme la palabra.

-¿Qué? – miré hacia atrás.

Seguían ahí, pero cada vez más despacio. Autos comenzaron a aparecer, por un momento sentí que olvidaba cómo pedalear, pero de repente aparecieron caras más frescas del presente. Tomaron el mando de mi manubrio y me dirigieron con gran agilidad hacia la banqueta. Notaba que había ruido y que sus bocas se movían, pero no podía escuchar lo que decían, sólo los veía sonreír y dirigirse hacia mí.

-¿Qué están diciendo? Quiero comunicarme, pero mi mente no reacciona, ni siquiera sé si realmente están hablando español ¿Por qué mi mente no lo procesa? Por favor… ¡basta!..…no puedo escucharlos.

Llegamos a una dulcería, pude notar que sólo me rodeaban chicas, sentía que las conocía de algún lado, pero no sabía de dónde. Había caballos por doquier, de juguete supongo. Podía ver y distinguir que en esa tienda había gran variedad de colores, pero no recuerdo si realmente había dulces. Sólo puedo recordar que había un vaso con un líquido naranja con un sorbete rosa.

-¡Vamos! – pude escuchar entre lo que pensé que era el silencio, pero ese silencio al mismo tiempo me parecía demasiado ruidoso.

Sin dudar tomé mi bicicleta sin saber porque reaccione de esa forma y me dirigí hacia adelante. Seguía habiendo autos. Cada vez más y más autos. Escuché choques y terribles gritos. No más allá de donde me encontraba había una reja café con letras blancas recién pintadas con agresividad que no se podían entender. Gente, en su mayoría hombres de no más de 22-24 años, comenzaron a salir gritando con bats de beisbol, cajas de cartón rotas y esparcidas por toda la calle, botes de basura en llamas que lanzaban, con una fuerza sobrenatural, sobre los autos, cierras eléctricas y algunos muy extraños que traían fierros y la parte superior del cuerpo desnuda con marcas pintadas de un color rojo algo espeso. Comenzaron a correr hacia las personas. A atacar con violencia.

-¿Eh? – fue lo único que pude decir después de salir corriendo.

Estaba expuesta a aquel suceso. Excesivamente expuesta. Muy cerca. Los demás ya no estaban, ni tampoco sus bicicletas. Escuchaba gritos de agonía, sonido de tacones quebrándose, portazos de puertas de todos los autos que se habían quedado ahí varados, abandonados por los dueños. Iba en mi bicicleta a toda prisa con muchas ganas de llorar. Intentaba seguirles el paso a los demás que corrían, pero de la nada el escenario comenzó a oscurecerse. El sonido de la gente comenzó a desaparecer. Me estaba quedando sola. Escuchaba que los atacantes se acercaban cada vez más en busca de más víctimas. No había nada de luz. Ningún destello. No podía ver ni mis propias manos.

-¿Y ahora…que hago? – dije con voz muy baja y quebradiza a punto de romper en llanto.

Intenté correr de tal forma que el sonido de mis zapatos fuera nulo, me topaba a cada rato con uno y que otro auto con las manos. Con eso era capaz de guiarme, pero comenzaba a desesperarme la idea de que en cualquier momento llegará alguien y me rompiera el cráneo de un garrotazo.

-No quiero………no…quiero – susurré con dolor en el pecho mientras lagrimas agradablemente cálidas comenzaron a recorrer mis mejillas. Dejé de trotar a ciegas y decidí caminar despacio, tuve la esperanza y el optimismo para luego tener una idea más clara de la situación.

– Tal vez, si me quedo completamente callada y quieta, me pasen de largo. Si yo no puedo ver nada, ellos tampoco.

-Tranquilízate, ¿está bien?

-¿Qué? ¿Hay….alguien ahí? – casi no tengo voz.

-Si llegara a darse la ocasión de tener que atacar y defenderte no dudes en hacerlo ¿te quedó claro?

-¿De dónde proviene esa voz? – digo en mi mente.

-Incluso si hay una oportunidad consigue un objeto útil, duro y que no te estorbe si debes correr o moverte rápido.

-¿Quién me está hablando? – me sigo diciendo para mis adentros.

-Rómpeles una pierna o golpea directo en la espina dorsal o golpea ambos oídos al mismo tiempo.

-¿Romperles la…? ¿Qué? ¿Por qué? – al parecer esto parece una comunicación mental. Muda.

-Ellos no dudaran en hacerte algo, no tienen por qué dudar, para ellos solo eres un rostro más. Si les rompes una pierna o atrofias su columna, no pueden seguirte o moverse sin dolor, y si golpeas sus oídos atontas su equilibrio. Es seguro y sin tener que matar a nadie.

-¿Por qué habría de matar?

-¿De verdad quieres saber la respuesta a esa pregunta?

-No

-Porque……en ese momento en donde te sientas completamente indefensa, rodeada por sus fuertes manos sin poderte soltar suplicando piedad hasta quedarte sin voz o saliva para gritar por ayuda, el deseo de querer liberarte será tan fuerte que el instinto borrará tus límites. Me borrará a…..mí. Y tendrás deseos de matar.

-Te dije que no quería saber la respuesta.

-Eso no lo decides tú.

-¿Por qué? ¿Por qué me estas ayudando? ¿Quién eres?

-¿Te gustan los acertijos?

-No cambies el tema.

Oh!, pero si será divertido. Esto te encantará.

-No.

-Bueno ahí va.

-¡De que me sirve el “no” entonces!             
                               
“Te digo lo que está bien y lo que está mal,
casi todos deciden ignorarme,
pero suele ser por un tiempo temporal,
porque sabes muy bien en el fondo que, al final, la verdad siempre saldrá.
No puedes verme, pero puedes oírme, pero muy poco pueden escucharme.”

Who…am…I?!

-No lo sé ¿Tiempo temporal? ¿Está bien dicho?, es porque no sabes con que rimarlo, ¿no?

-¡¿Eh?! ¡N..n…no! es un acertijo perfecto. Solo sigue los consejos que te mencioné, te mantendrán con vida. Te di muchas opciones para que no cometas algo estúpido de lo que luego vayas a arrepentirte.

-¿Qué?

-Si llegas a arrepentirte de alguna acción, estoy segura de que nos volveremos a encontrar. ¡Ah! Y por cierto, siempre que vengo de visita, el tiempo no existe. Así que en donde nos habíamos quedado… ¡Oh, sí! Estabas…corriendo por tu vida, así que…

Corre…

-¿Eh? ¿Dónde estoy? Por un momento me perdí en mis pensamientos. Veo con más claridad, ¿de dónde viene esa luz?

Cuatro hombres se acercaron a donde yo estaba. Uno de ellos traía un bat en llamas.

-Ah, me equivoque. No necesariamente ellos van a estar a ciegas si yo lo estoy. Subestimé mucho la situación.

Se escuchaban risas perturbadoras entre ese grupo de chiflados sin camisa. Ni siquiera tengo conocimiento del por qué  están causando esta masacre ¿Qué hice yo como para merecer tal terror? No los conozco, pero me veo involucrada. ¿Quiénes son? ¿Se harán la misma pregunta sobre sus víctimas? ¿No se detienen a pensar que con matar a una persona realmente matan más que eso? ¿Por qué no pueden detenerse a pensar?

-¡¿Qué no tienen….?! ………Oh.

-¡VEOO A AALGUIEEEEEN! ¡AJAJAJAJAJA!

-EL ROJO ES UN COLOR MARAVILLOSO, ¿POR QUÉ NADIE COMPARTE NUESTRA OPINIÓN?

-BUENO TAL VEZ ELLA SEA MÁS RAZONABLE QUE LOS OTROS.

-Oye malcriada estúpida….

Él habla con normalidad a comparación de los otros; bueno, sin contar los insultos…

-¿Te gustaría ver tu color rojo?

Bueno, ahora sé que aunque diga que no, a ellos realmente no les importa, lo harán de todas maneras. Si digo algo sarcástico estoy cavando mi propia tumba; esto no es una película, no puedo decir algo como: “¿Te gustaría ver el tuyo?” y hacer algo extremadamente violento e irracional.

                                                                  *     *     *

-Corre fue lo que me dijo.

-Esta escuincla imbécil está hablando sola. ¡HEY! ¡Te hice una pregunta!

“Y si hablo sola qué, ¿tienes algún problema?”… Deja de pensar de forma sarcástica. ¡Concéntrate! ¿Por qué tanta la insistencia en saber mi respuesta? Podrían solamente acercarse y hacerme lo que ellos plazcan. ¿Qué los detiene? Es una clase de diversión ¿Tortura? No creo que sea tortura ¿Entonces qué es? ¡GAH! Luego te detienes a preguntar ¡Solo corre, por dios!

-¿¡A DONDE QUIERE IR LA PEQUEÑA CORDERITA!?

Sin siquiera darme cuenta, ya estaba corriendo. Uno de los hombres me tomó por mi largo cabello, me jaló con firmeza y me arrastró hacia uno de los autos. Tomó un fierro que estaba en el suelo. No pude notar ni un rastro de culpa en sus ojos. Ni siquiera miedo.

-Entonces – dijo mientras crujía su cuello para luego dirigir su mirada a mis ojos - ¿Cuál es tu respuesta?

- Es…la conciencia.

Sujetó mi cabello con fuerza, movió el fierro hacia atrás y lo último que recuerdo de ese momento es oscuridad.

Abrí mis ojos. Mi corazón latía frenéticamente. Apenas podía respirar. Estaba en mi habitación, en mi cama. No se veía real. Parecía que lo anterior era la realidad. Toqué mi rostro y me llevé con la sorpresa de que había lágrimas en mis mejillas.

SMS

viernes, 7 de noviembre de 2014

La maquina de escribir

La abuela solía decirnos que cuando alguien moría en realidad jamás se iba. La mayoría de las personas le tienen mucho miedo a lo que le suelen llamar fantasmas, pero ¿Los fantasmas saben que están muertos?
Viena, Austria año 1870. Eran las 12:00 de la noche de un sábado. Todos dormían en sus respectivos cuartos. Se podía apreciar el maravilloso sonido de la noche. Grillos entonando en armonía, el viento que hacia caer las hojas de los árboles, y otro tipo de insectos uniéndose en una sola melodía. ¿Mi nombre? Me llamo Victoria. Soy la más pequeña de la familia. No podía conciliar el sueño esa noche, pareciera que el sueño se había ido de mi sistema, como si no conociera el significado de la palabra.
Intenté todo. Caminé un rato por mi habitación, miré hacia la ventana, mantuve la mirada hacia el techo…..no tuve éxito.
Dieron las 3:00 de la mañana. El reloj de péndulo gigante que se encontraba en la sala principal del piso de abajo dio 3 campanadas.

¡TALAN……..TALAAN…….TALAAAAAAN!

Después de la última campana, que es la más larga, los sonidos desaparecieron por completo. No se oían ronquidos u otra clase de respiración. La noche se calló. Me dio un pequeño escalofrío.
Me quedé en absoluto silencio. No moví ni un solo músculo. Comencé a sudar y mi respiración comenzó a ser cada vez más irregular.

Tac Tac Tac Tac Tac Tac ¡TIIIN!.......... ¡RRRAAAAAC!

¿Eh? ¿Qué podrá ser ese sonido? ¿Una máquina de escribir? Eso no tiene sentido.
Primero, se escuchó el arrastre de una silla, un ruido chirriante y rasposo en el oído. Luego se comenzaron a escuchar pasos fuertes y claros, parecían de alguien alto y pesado. Por último, el sonido de una puerta abriéndose con dificultad. Parecía que tuviera problemas con eso.

Tac Tac Tac Tac Tac Tac ¡TIIIN!.......... ¡RRRAAAAAC!

Decidí salir de mi habitación para investigar. Empecé a jadear cada vez más fuerte. Mi corazón se aceleraba a cada minuto que pasaba. La cabeza me daba vueltas. ¿Qué estoy haciendo?
Bajé las escaleras con cuidado. Quería saber de dónde provenía el sonido. Venía del estudio.
Mantuve distancia. Pude notar que la puerta del estudio estaba entre abierta. Di unos cuantos pasos y, la maquina se detuvo. El pánico comenzó a correr por mi cuerpo. Se detuvo ¡SE DETUVO! ¿Qué hago? Nadie te prepara o te dice que hacer en casos como estos. La puerta se abrió como si alguien la jalara de la otra habitación. Pude distinguir una enorme mancha. Era ¿tinta?
No se movió, y yo tampoco.
De repente, una sensación de frío comenzó a apoderarse del calor que poseía mi blanca piel. Caminé hacía el ser. No era yo la que lo hacía. Era él guiándome hacia el estudio. Lo único que se me ocurrió hacer fue cantar para calmarme. Tararé An der schönen blauen Donau (El Danubio Azul), el vals favorito de mi madre. ¿Quién es aquel ser que escribe a estas horas de la noche? ¿Qué deseaba de mí?

 Sin darme cuenta me dirigí hacia la silla que estaba enfrente de la maquina. Miré hacía la hoja que estaba puesta lista para escribir. La maquina comenzó a escribir algo. Las teclas se movían, pero no había nada visible que las manipulara.

T…..E…….V…..E…..O

Me dolía la cabeza. Miles de pensamientos cruzaron al instante ¿Qué se supone que debería hacer? ¿Llamar por ayuda? ¿Desmayarme? 
No. Voy a escribir. No tengo nada que perder. Me muero de la curiosidad. Empuje la primera tecla. Se había plasmado en la hoja lo que había escrito, tenía una duda que me venía siguiendo desde que comencé a escucharlo.

¿QUIÉN ERES?

¿Recibiría una respuesta? Espere unos minutos sentada.

NO QUIERES SABERLO

De repente, desde la ventana pude apreciar al sol asomándose desde lo lejos, la sombra de tinta se acercó a la luz del día y me extendió la “mano” o lo que fuera eso que me ofreció. No quise seguirla. Tenía mucho miedo ¿Debía confiar en ella?¿Qué motivos me daba para obedecerlo? Me sentía en lo profundo de un abismo. Me sentí pesada y agotada. En un instante me desmaye.
Desperté y había agua, mucha agua a mi alrededor. Estaba en el Danubio, dentro de él, lo supe porque no hay río que se le compare en color cuando se es de noche; es peculiar, en el día es verde y parece agua contaminada, pero de noche se transforma en algo maravilloso. La sombra de tinta estaba conmigo, se acercó hacia mí. Me llamó la atención que de él flotaban gotas de tinta que emanaban de su cuerpo ¿Será por el agua? Me tomó lentamente de mi cintura y tocó mi frente, me hizo recordar. Ahora lo recuerdo. Morí ahogada, feo y triste desenlace, y repito las mismas cosas que realicé antes de que mi corazón dejara de latir y se diera el último aliento. Entonces ¿Olvidaré de nuevo este hecho? ¿Cuanto tiempo llevo así?
La sombra de tinta siempre me regresa al principio cada vez que rechazo su mano. Un ciclo sin descanso. Un insomnio del cual jamás podre salir.

El sueño realmente salió de mi sistema.


SMS

miércoles, 5 de noviembre de 2014

En la oscuridad

Todo pasó tan rápido. Tenía que hacer algo. Parecía que el tiempo se hubiera detenido. Se podían apreciar los cristales rotos llenos de mi sangre, volando y reflejando la luz de la Luna de esa noche tan blanca.
Comencé a corre por el bosque. No se oían las voces que solía escuchar. No pensé en nada más. Mi traje de gala recién comprado se maltrataba y enlodaba con el paso en el que iba. Las ramas me rasgaban los pantalones. Mi única compañía era el sonido de mi reloj de bolsillo.
Logre escapar de mi terrible destino. Tenía que reaccionar……

Tic tock~~~ Tic tock~~~ Tic tock

¿Eh? ¿Qué es eso? ¿Era acaso el sonido de mi querida mariposa llamando? ¿Oh tal vez el sonido de mi cuello quebrándose?
Me aproximé a un río lleno de peces de color plata. Podía ver mi reflejo lleno de sangre por todos lados. De repente el color de los peces paso a carmín. Bello y dulce carmín. Como aquella vez que besé a mi pequeña mariposa por primera vez. Sera un recuerdo olvidado algún día. Tal vez debería regresar.
No. No puedo regresar. ¡ME MATARÍA A MI TAMBIÉN!
Debí obedecer cuando pude hacerlo. Al final esa…..cosa, si así se le pude llamar, consiguió lo que quería.
Ay…….porque regresé.
No había de otra. Tenía que hacerlo por ella. Radiante rayo de Luna que condena a quien roce suave mejilla……
Te odio criatura infernal.
Ah, la puerta estaba abierta. Que encantadora forma de darme la bienvenida. El piso del salón de baile seguía igual. La rosas que alguna vez fueron rojas y aromáticas con blanda textura, podridas como su corazón. Claro, si él tuviera uno. La música que alguna vez me hizo feliz con su melodía y su danza, callada como su forma de asechar.
Su cuerpo. ¿Ya no está?, pero si estaba hace unos minutos……….. ¿Habrá sido capaz?
Edimburgo, Escocia 1890. Estábamos mi bella mariposa y yo en nuestro viaje de los sueños. Se llamaba Emily. El carruaje nos dejó no muy lejos de un pueblo encantador. Ya saben. Panaderías de primera, chocolaterías con la mejor leche y gaitas tocándose por doquier. Un clima frío es verdad, pero sus paisajes valen mucho la pena.
Por cierto, me llamo Lionel. Venimos aquí por nuestro aniversario. Teníamos reservada una cabaña cerca del lago. A ella le encantan los bosques.
Paseamos por la orilla por unas 2 horas. Ella traía puesto su vestido azul celeste preferido. Por eso la llamo mariposa. Baila con la gracia del vuelo de la bella criatura. Es única en su especie.
Nos topamos con un señor que vendía relojes y títeres. Algo grotesco para mí gusto. Arrugado de toda la cara. Ojos grises como la Luna. Manos temblorosas con venas resaltadas de color azul. Su ropa estaba llena de pedazos de madera. Sucio, pero amable, o eso parecía.
 Me llamó la atención un reloj de bolsillo. Tenía una mariposa grabada en el frente. Lo compré.
El viejo nos había advertido que llovería y que tuviéramos cuidado con el fuego. No comprendí a que se refería con el fuego.
Estábamos muy enamorados. No pensé que realmente llovería.
Corrimos cuando comenzaron a haber truenos. Nos tomamos con la sorpresa de encontrar nuestra cabaña consumida por el color rojo. Las cenizas volaban por todas partes. Ella lloraba al ver que todas sus cosas valiosas eran arrebatas así como si nada.
Caminamos a paso lento durante 3 horas. Estábamos cansados y hacía mucho frío. Llegamos hasta el otro lado del lago. Cuando pensamos que todo estaba perdido estábamos frente a frente con la puerta de un castillo que parecía estar abandonado. Entramos y nos refugiamos en el salón principal.
Para ser un castillo de muchos años estaba en sus mejores años. Limpio de pies a cabeza. Había rosas por doquier y un enorme piano de marfil. Era hermoso.
Paseamos por todos los cuartos. Pasamos una noche maravillosa. Hasta que……
¿Escuchaste eso? ¿Me estoy volviendo loco? Lionel, decía ella preocupada. La tome del brazo. Tome una espada de una de las armaduras que estaban en el salón. Estaba listo.
No estábamos solos.
Pedazos de hilo comenzaron a caer del candelabro del salón. Finalmente cayó una cabeza de madera. Tenía cabello. Parecía humano, pero sin carne.
Los hilos se elevaron. Comenzaban a tomar forma. Tenía las manos hechas de manecillas de reloj. Sus ojos eran del mismo color a los del anciano del pueblo. Esto no me gustaba. Sus dientes eran de verdad, estaban afilados. Era lo único que no parecía ser de madera.
Recuerdo que empuje a Emily hacia atrás. Él atacó. No importaba cuantas veces atravesaba la espada en su cuerpo. No moría. En cambio yo, estaba hecho un mar de sangre.
Tomó a Emily con sus garras relojeras. No paraba de llorar y de gritar mi nombre. Todo lo que alguna vez fue un sueño para los dos, se marchitó.
Me tomo a mi también y me lanzó por la ventana de cristal que estaba al fondo de la habitación.
Mi cuerpo voló al igual que una mariposa. La luz lunar entró por el agujero que había hecho. Mientras me desvanecía entre las sombras de la noche, pude apreciar como esa luz al tocar a Emily y a la asquerosa criatura hacia que ambos gritaran. El grito de él era una combinación de animales en agonía y el sonido que hace un reloj cuando esta oxidado.

Tic tock~~~ Tic tock~~~ Tic tock

*     *    *

Bueno, regresamos en donde empezamos ¿no? Aquí me tienen. Lionel Hensworth. El caballero más respetado de la familia Hensworth superando su miedo a la pesadilla más grande de morir degollado. No habían pasado ni 10 minutos y ellos ya no estaban.
Subí al piso de arriba. Fue ahí en donde encontré una chimenea y una mecedora moviéndose. Me acerque lentamente con espada en mano de nuevo. Despacio. Des…paaa…cioo…

¡CRACK!

Un cuerpo cubierto de hilos cayó ante mis pies. Era Emily. El cuerpo se elevó bruscamente hacía el techo. Voltee hacia todos lados. ¡MUÉSTRATE ESCORIA!
Tomó a Emily con sus garras de aguja. Comenzó a jalar de los hilos. No se detenía. Éstos comenzaron a mancharse de rojo.
No mostré miedo. Salte con todas mis fuerzas y rompí los hilos con la espada. Ambos cayeron. Emily estaba bien….creo. Lo único que faltaba era matar a esa cosa. Vamos, piensa Lionel, piensa…… ¡EUREKA! Era así de sencillo. La respuesta es la razón por la que habíamos terminado en este castillo.

Fuego…….

          Tome la espada con determinación. Me dirigí hacia adelante. Comencé a correr hacia él sin pensar en lo que podía pasar después. No llore. Mientras Emily estuviera viva, con eso me bastaba.
 Estuvimos cara a cara. Me sonrió y desenvainó sus agujas. Lo atravesé por completo. La madera tronó y se esparció por toda la habitación. Ambos caímos en la chimenea. Las llamas parecían un corazón latiente. No dejaban de elevarse. Comenzaron a consumir nuestros cuerpos. Pude ver mi vida ante mis ojos. Es una sensación que ni con el mayor rencor se lo desearía a alguien. Él me empujó con fuerza, alejándome del fuego.  Me miro fijamente. Mientras se retorcía en sus cenizas dijo algo que me tenía confundido.

Gracias

Mi fuego se extinguió. Estaba lloviendo otra vez, pero esta vez no había truenos.
Liberé a Emily y la cargue hacia la terraza para lavarle la sangre. Despertó 2 horas después.
Antes de irnos tome las canicas que alguna vez fueron los ojos del hombre de madera. Fue lo único que el fuego no se llevó al infierno. Su color cambio de blanco grisáceo a negro noche.
El sol comenzó a salir poco a poco, iluminando las casas rústicas de la bella Escocia. Era la primera vez que apreciaba tanto un amanecer.  El pueblo comenzó sus actividades normales como si nada los hubiera despertado. El pan comenzó a oler a lo lejos y los niños, llamando a sus amigos, comenzaron a jugar a ver quien lanzaba más lejos la piedra en el lago.
Compramos nueva ropa y fuimos al médico más cercano para que atendiera las marcas en el cuerpo de Emily. Los hilos le habían cortado la piel.  De paso nos encontramos con el anciano que tanto me daba asco. Nos saludó y también nos deseó un buen viaje de regreso. Le di los ojos que había recogido de aquella pesadilla. Ya saben, para “sus”  títeres.
Era hora de olvidar todo.
-Mmmm….conque has causado muchos problemas ¿eh?- dijo el anciano decrépito- Bueno, nadie recordara lo que eras sólo lo que fuiste alguna vez.
No entendí porque le hablaba a los ojos……..hombre extraño.
Tomó los ojos que le había dado y se los colocó a un títere que ya estaba listo. Era pequeño, pero algo deforme. Los ojos cambiaron de nuevo a su blanco original. Tuve la impresión de que vi a uno parpadear, pero no me importo. Lo único que quería era estar con mi amada Emily. Nos alejamos y tomamos el primer barco que zarpaba a Paris, Francia.

Si yo fuera tu…. me mantendría alejado del lago. 
SMS