viernes, 7 de noviembre de 2014

La maquina de escribir

La abuela solía decirnos que cuando alguien moría en realidad jamás se iba. La mayoría de las personas le tienen mucho miedo a lo que le suelen llamar fantasmas, pero ¿Los fantasmas saben que están muertos?
Viena, Austria año 1870. Eran las 12:00 de la noche de un sábado. Todos dormían en sus respectivos cuartos. Se podía apreciar el maravilloso sonido de la noche. Grillos entonando en armonía, el viento que hacia caer las hojas de los árboles, y otro tipo de insectos uniéndose en una sola melodía. ¿Mi nombre? Me llamo Victoria. Soy la más pequeña de la familia. No podía conciliar el sueño esa noche, pareciera que el sueño se había ido de mi sistema, como si no conociera el significado de la palabra.
Intenté todo. Caminé un rato por mi habitación, miré hacia la ventana, mantuve la mirada hacia el techo…..no tuve éxito.
Dieron las 3:00 de la mañana. El reloj de péndulo gigante que se encontraba en la sala principal del piso de abajo dio 3 campanadas.

¡TALAN……..TALAAN…….TALAAAAAAN!

Después de la última campana, que es la más larga, los sonidos desaparecieron por completo. No se oían ronquidos u otra clase de respiración. La noche se calló. Me dio un pequeño escalofrío.
Me quedé en absoluto silencio. No moví ni un solo músculo. Comencé a sudar y mi respiración comenzó a ser cada vez más irregular.

Tac Tac Tac Tac Tac Tac ¡TIIIN!.......... ¡RRRAAAAAC!

¿Eh? ¿Qué podrá ser ese sonido? ¿Una máquina de escribir? Eso no tiene sentido.
Primero, se escuchó el arrastre de una silla, un ruido chirriante y rasposo en el oído. Luego se comenzaron a escuchar pasos fuertes y claros, parecían de alguien alto y pesado. Por último, el sonido de una puerta abriéndose con dificultad. Parecía que tuviera problemas con eso.

Tac Tac Tac Tac Tac Tac ¡TIIIN!.......... ¡RRRAAAAAC!

Decidí salir de mi habitación para investigar. Empecé a jadear cada vez más fuerte. Mi corazón se aceleraba a cada minuto que pasaba. La cabeza me daba vueltas. ¿Qué estoy haciendo?
Bajé las escaleras con cuidado. Quería saber de dónde provenía el sonido. Venía del estudio.
Mantuve distancia. Pude notar que la puerta del estudio estaba entre abierta. Di unos cuantos pasos y, la maquina se detuvo. El pánico comenzó a correr por mi cuerpo. Se detuvo ¡SE DETUVO! ¿Qué hago? Nadie te prepara o te dice que hacer en casos como estos. La puerta se abrió como si alguien la jalara de la otra habitación. Pude distinguir una enorme mancha. Era ¿tinta?
No se movió, y yo tampoco.
De repente, una sensación de frío comenzó a apoderarse del calor que poseía mi blanca piel. Caminé hacía el ser. No era yo la que lo hacía. Era él guiándome hacia el estudio. Lo único que se me ocurrió hacer fue cantar para calmarme. Tararé An der schönen blauen Donau (El Danubio Azul), el vals favorito de mi madre. ¿Quién es aquel ser que escribe a estas horas de la noche? ¿Qué deseaba de mí?

 Sin darme cuenta me dirigí hacia la silla que estaba enfrente de la maquina. Miré hacía la hoja que estaba puesta lista para escribir. La maquina comenzó a escribir algo. Las teclas se movían, pero no había nada visible que las manipulara.

T…..E…….V…..E…..O

Me dolía la cabeza. Miles de pensamientos cruzaron al instante ¿Qué se supone que debería hacer? ¿Llamar por ayuda? ¿Desmayarme? 
No. Voy a escribir. No tengo nada que perder. Me muero de la curiosidad. Empuje la primera tecla. Se había plasmado en la hoja lo que había escrito, tenía una duda que me venía siguiendo desde que comencé a escucharlo.

¿QUIÉN ERES?

¿Recibiría una respuesta? Espere unos minutos sentada.

NO QUIERES SABERLO

De repente, desde la ventana pude apreciar al sol asomándose desde lo lejos, la sombra de tinta se acercó a la luz del día y me extendió la “mano” o lo que fuera eso que me ofreció. No quise seguirla. Tenía mucho miedo ¿Debía confiar en ella?¿Qué motivos me daba para obedecerlo? Me sentía en lo profundo de un abismo. Me sentí pesada y agotada. En un instante me desmaye.
Desperté y había agua, mucha agua a mi alrededor. Estaba en el Danubio, dentro de él, lo supe porque no hay río que se le compare en color cuando se es de noche; es peculiar, en el día es verde y parece agua contaminada, pero de noche se transforma en algo maravilloso. La sombra de tinta estaba conmigo, se acercó hacia mí. Me llamó la atención que de él flotaban gotas de tinta que emanaban de su cuerpo ¿Será por el agua? Me tomó lentamente de mi cintura y tocó mi frente, me hizo recordar. Ahora lo recuerdo. Morí ahogada, feo y triste desenlace, y repito las mismas cosas que realicé antes de que mi corazón dejara de latir y se diera el último aliento. Entonces ¿Olvidaré de nuevo este hecho? ¿Cuanto tiempo llevo así?
La sombra de tinta siempre me regresa al principio cada vez que rechazo su mano. Un ciclo sin descanso. Un insomnio del cual jamás podre salir.

El sueño realmente salió de mi sistema.


SMS

miércoles, 5 de noviembre de 2014

En la oscuridad

Todo pasó tan rápido. Tenía que hacer algo. Parecía que el tiempo se hubiera detenido. Se podían apreciar los cristales rotos llenos de mi sangre, volando y reflejando la luz de la Luna de esa noche tan blanca.
Comencé a corre por el bosque. No se oían las voces que solía escuchar. No pensé en nada más. Mi traje de gala recién comprado se maltrataba y enlodaba con el paso en el que iba. Las ramas me rasgaban los pantalones. Mi única compañía era el sonido de mi reloj de bolsillo.
Logre escapar de mi terrible destino. Tenía que reaccionar……

Tic tock~~~ Tic tock~~~ Tic tock

¿Eh? ¿Qué es eso? ¿Era acaso el sonido de mi querida mariposa llamando? ¿Oh tal vez el sonido de mi cuello quebrándose?
Me aproximé a un río lleno de peces de color plata. Podía ver mi reflejo lleno de sangre por todos lados. De repente el color de los peces paso a carmín. Bello y dulce carmín. Como aquella vez que besé a mi pequeña mariposa por primera vez. Sera un recuerdo olvidado algún día. Tal vez debería regresar.
No. No puedo regresar. ¡ME MATARÍA A MI TAMBIÉN!
Debí obedecer cuando pude hacerlo. Al final esa…..cosa, si así se le pude llamar, consiguió lo que quería.
Ay…….porque regresé.
No había de otra. Tenía que hacerlo por ella. Radiante rayo de Luna que condena a quien roce suave mejilla……
Te odio criatura infernal.
Ah, la puerta estaba abierta. Que encantadora forma de darme la bienvenida. El piso del salón de baile seguía igual. La rosas que alguna vez fueron rojas y aromáticas con blanda textura, podridas como su corazón. Claro, si él tuviera uno. La música que alguna vez me hizo feliz con su melodía y su danza, callada como su forma de asechar.
Su cuerpo. ¿Ya no está?, pero si estaba hace unos minutos……….. ¿Habrá sido capaz?
Edimburgo, Escocia 1890. Estábamos mi bella mariposa y yo en nuestro viaje de los sueños. Se llamaba Emily. El carruaje nos dejó no muy lejos de un pueblo encantador. Ya saben. Panaderías de primera, chocolaterías con la mejor leche y gaitas tocándose por doquier. Un clima frío es verdad, pero sus paisajes valen mucho la pena.
Por cierto, me llamo Lionel. Venimos aquí por nuestro aniversario. Teníamos reservada una cabaña cerca del lago. A ella le encantan los bosques.
Paseamos por la orilla por unas 2 horas. Ella traía puesto su vestido azul celeste preferido. Por eso la llamo mariposa. Baila con la gracia del vuelo de la bella criatura. Es única en su especie.
Nos topamos con un señor que vendía relojes y títeres. Algo grotesco para mí gusto. Arrugado de toda la cara. Ojos grises como la Luna. Manos temblorosas con venas resaltadas de color azul. Su ropa estaba llena de pedazos de madera. Sucio, pero amable, o eso parecía.
 Me llamó la atención un reloj de bolsillo. Tenía una mariposa grabada en el frente. Lo compré.
El viejo nos había advertido que llovería y que tuviéramos cuidado con el fuego. No comprendí a que se refería con el fuego.
Estábamos muy enamorados. No pensé que realmente llovería.
Corrimos cuando comenzaron a haber truenos. Nos tomamos con la sorpresa de encontrar nuestra cabaña consumida por el color rojo. Las cenizas volaban por todas partes. Ella lloraba al ver que todas sus cosas valiosas eran arrebatas así como si nada.
Caminamos a paso lento durante 3 horas. Estábamos cansados y hacía mucho frío. Llegamos hasta el otro lado del lago. Cuando pensamos que todo estaba perdido estábamos frente a frente con la puerta de un castillo que parecía estar abandonado. Entramos y nos refugiamos en el salón principal.
Para ser un castillo de muchos años estaba en sus mejores años. Limpio de pies a cabeza. Había rosas por doquier y un enorme piano de marfil. Era hermoso.
Paseamos por todos los cuartos. Pasamos una noche maravillosa. Hasta que……
¿Escuchaste eso? ¿Me estoy volviendo loco? Lionel, decía ella preocupada. La tome del brazo. Tome una espada de una de las armaduras que estaban en el salón. Estaba listo.
No estábamos solos.
Pedazos de hilo comenzaron a caer del candelabro del salón. Finalmente cayó una cabeza de madera. Tenía cabello. Parecía humano, pero sin carne.
Los hilos se elevaron. Comenzaban a tomar forma. Tenía las manos hechas de manecillas de reloj. Sus ojos eran del mismo color a los del anciano del pueblo. Esto no me gustaba. Sus dientes eran de verdad, estaban afilados. Era lo único que no parecía ser de madera.
Recuerdo que empuje a Emily hacia atrás. Él atacó. No importaba cuantas veces atravesaba la espada en su cuerpo. No moría. En cambio yo, estaba hecho un mar de sangre.
Tomó a Emily con sus garras relojeras. No paraba de llorar y de gritar mi nombre. Todo lo que alguna vez fue un sueño para los dos, se marchitó.
Me tomo a mi también y me lanzó por la ventana de cristal que estaba al fondo de la habitación.
Mi cuerpo voló al igual que una mariposa. La luz lunar entró por el agujero que había hecho. Mientras me desvanecía entre las sombras de la noche, pude apreciar como esa luz al tocar a Emily y a la asquerosa criatura hacia que ambos gritaran. El grito de él era una combinación de animales en agonía y el sonido que hace un reloj cuando esta oxidado.

Tic tock~~~ Tic tock~~~ Tic tock

*     *    *

Bueno, regresamos en donde empezamos ¿no? Aquí me tienen. Lionel Hensworth. El caballero más respetado de la familia Hensworth superando su miedo a la pesadilla más grande de morir degollado. No habían pasado ni 10 minutos y ellos ya no estaban.
Subí al piso de arriba. Fue ahí en donde encontré una chimenea y una mecedora moviéndose. Me acerque lentamente con espada en mano de nuevo. Despacio. Des…paaa…cioo…

¡CRACK!

Un cuerpo cubierto de hilos cayó ante mis pies. Era Emily. El cuerpo se elevó bruscamente hacía el techo. Voltee hacia todos lados. ¡MUÉSTRATE ESCORIA!
Tomó a Emily con sus garras de aguja. Comenzó a jalar de los hilos. No se detenía. Éstos comenzaron a mancharse de rojo.
No mostré miedo. Salte con todas mis fuerzas y rompí los hilos con la espada. Ambos cayeron. Emily estaba bien….creo. Lo único que faltaba era matar a esa cosa. Vamos, piensa Lionel, piensa…… ¡EUREKA! Era así de sencillo. La respuesta es la razón por la que habíamos terminado en este castillo.

Fuego…….

          Tome la espada con determinación. Me dirigí hacia adelante. Comencé a correr hacia él sin pensar en lo que podía pasar después. No llore. Mientras Emily estuviera viva, con eso me bastaba.
 Estuvimos cara a cara. Me sonrió y desenvainó sus agujas. Lo atravesé por completo. La madera tronó y se esparció por toda la habitación. Ambos caímos en la chimenea. Las llamas parecían un corazón latiente. No dejaban de elevarse. Comenzaron a consumir nuestros cuerpos. Pude ver mi vida ante mis ojos. Es una sensación que ni con el mayor rencor se lo desearía a alguien. Él me empujó con fuerza, alejándome del fuego.  Me miro fijamente. Mientras se retorcía en sus cenizas dijo algo que me tenía confundido.

Gracias

Mi fuego se extinguió. Estaba lloviendo otra vez, pero esta vez no había truenos.
Liberé a Emily y la cargue hacia la terraza para lavarle la sangre. Despertó 2 horas después.
Antes de irnos tome las canicas que alguna vez fueron los ojos del hombre de madera. Fue lo único que el fuego no se llevó al infierno. Su color cambio de blanco grisáceo a negro noche.
El sol comenzó a salir poco a poco, iluminando las casas rústicas de la bella Escocia. Era la primera vez que apreciaba tanto un amanecer.  El pueblo comenzó sus actividades normales como si nada los hubiera despertado. El pan comenzó a oler a lo lejos y los niños, llamando a sus amigos, comenzaron a jugar a ver quien lanzaba más lejos la piedra en el lago.
Compramos nueva ropa y fuimos al médico más cercano para que atendiera las marcas en el cuerpo de Emily. Los hilos le habían cortado la piel.  De paso nos encontramos con el anciano que tanto me daba asco. Nos saludó y también nos deseó un buen viaje de regreso. Le di los ojos que había recogido de aquella pesadilla. Ya saben, para “sus”  títeres.
Era hora de olvidar todo.
-Mmmm….conque has causado muchos problemas ¿eh?- dijo el anciano decrépito- Bueno, nadie recordara lo que eras sólo lo que fuiste alguna vez.
No entendí porque le hablaba a los ojos……..hombre extraño.
Tomó los ojos que le había dado y se los colocó a un títere que ya estaba listo. Era pequeño, pero algo deforme. Los ojos cambiaron de nuevo a su blanco original. Tuve la impresión de que vi a uno parpadear, pero no me importo. Lo único que quería era estar con mi amada Emily. Nos alejamos y tomamos el primer barco que zarpaba a Paris, Francia.

Si yo fuera tu…. me mantendría alejado del lago. 
SMS