lunes, 22 de diciembre de 2014

Nightmare I. Conciente

Esta mañana desperté con ganas de salir. Saqué la bicicleta morada que dice Venecia en un costado y la monté para luego encontrarme en una avenida vacía. Las hojas caían con suave lentitud hasta llegar a enredarse con mi cabello. Gente que no había visto en años comenzaron a aparecer a mi lado. Montados cada uno de ellos en una bicicleta diferente. Aquellas bicicletas reflejaban su personalidad con demasiado detalle. La que más destacaba era la de Gabriel, era café; tal vez lo relacioné con el chaleco dominguero que siempre se ponía durante toda nuestra infancia. También vi a los demás, todos alejándose poco a poco sin dirigirme la palabra.

-¿Qué? – miré hacia atrás.

Seguían ahí, pero cada vez más despacio. Autos comenzaron a aparecer, por un momento sentí que olvidaba cómo pedalear, pero de repente aparecieron caras más frescas del presente. Tomaron el mando de mi manubrio y me dirigieron con gran agilidad hacia la banqueta. Notaba que había ruido y que sus bocas se movían, pero no podía escuchar lo que decían, sólo los veía sonreír y dirigirse hacia mí.

-¿Qué están diciendo? Quiero comunicarme, pero mi mente no reacciona, ni siquiera sé si realmente están hablando español ¿Por qué mi mente no lo procesa? Por favor… ¡basta!..…no puedo escucharlos.

Llegamos a una dulcería, pude notar que sólo me rodeaban chicas, sentía que las conocía de algún lado, pero no sabía de dónde. Había caballos por doquier, de juguete supongo. Podía ver y distinguir que en esa tienda había gran variedad de colores, pero no recuerdo si realmente había dulces. Sólo puedo recordar que había un vaso con un líquido naranja con un sorbete rosa.

-¡Vamos! – pude escuchar entre lo que pensé que era el silencio, pero ese silencio al mismo tiempo me parecía demasiado ruidoso.

Sin dudar tomé mi bicicleta sin saber porque reaccione de esa forma y me dirigí hacia adelante. Seguía habiendo autos. Cada vez más y más autos. Escuché choques y terribles gritos. No más allá de donde me encontraba había una reja café con letras blancas recién pintadas con agresividad que no se podían entender. Gente, en su mayoría hombres de no más de 22-24 años, comenzaron a salir gritando con bats de beisbol, cajas de cartón rotas y esparcidas por toda la calle, botes de basura en llamas que lanzaban, con una fuerza sobrenatural, sobre los autos, cierras eléctricas y algunos muy extraños que traían fierros y la parte superior del cuerpo desnuda con marcas pintadas de un color rojo algo espeso. Comenzaron a correr hacia las personas. A atacar con violencia.

-¿Eh? – fue lo único que pude decir después de salir corriendo.

Estaba expuesta a aquel suceso. Excesivamente expuesta. Muy cerca. Los demás ya no estaban, ni tampoco sus bicicletas. Escuchaba gritos de agonía, sonido de tacones quebrándose, portazos de puertas de todos los autos que se habían quedado ahí varados, abandonados por los dueños. Iba en mi bicicleta a toda prisa con muchas ganas de llorar. Intentaba seguirles el paso a los demás que corrían, pero de la nada el escenario comenzó a oscurecerse. El sonido de la gente comenzó a desaparecer. Me estaba quedando sola. Escuchaba que los atacantes se acercaban cada vez más en busca de más víctimas. No había nada de luz. Ningún destello. No podía ver ni mis propias manos.

-¿Y ahora…que hago? – dije con voz muy baja y quebradiza a punto de romper en llanto.

Intenté correr de tal forma que el sonido de mis zapatos fuera nulo, me topaba a cada rato con uno y que otro auto con las manos. Con eso era capaz de guiarme, pero comenzaba a desesperarme la idea de que en cualquier momento llegará alguien y me rompiera el cráneo de un garrotazo.

-No quiero………no…quiero – susurré con dolor en el pecho mientras lagrimas agradablemente cálidas comenzaron a recorrer mis mejillas. Dejé de trotar a ciegas y decidí caminar despacio, tuve la esperanza y el optimismo para luego tener una idea más clara de la situación.

– Tal vez, si me quedo completamente callada y quieta, me pasen de largo. Si yo no puedo ver nada, ellos tampoco.

-Tranquilízate, ¿está bien?

-¿Qué? ¿Hay….alguien ahí? – casi no tengo voz.

-Si llegara a darse la ocasión de tener que atacar y defenderte no dudes en hacerlo ¿te quedó claro?

-¿De dónde proviene esa voz? – digo en mi mente.

-Incluso si hay una oportunidad consigue un objeto útil, duro y que no te estorbe si debes correr o moverte rápido.

-¿Quién me está hablando? – me sigo diciendo para mis adentros.

-Rómpeles una pierna o golpea directo en la espina dorsal o golpea ambos oídos al mismo tiempo.

-¿Romperles la…? ¿Qué? ¿Por qué? – al parecer esto parece una comunicación mental. Muda.

-Ellos no dudaran en hacerte algo, no tienen por qué dudar, para ellos solo eres un rostro más. Si les rompes una pierna o atrofias su columna, no pueden seguirte o moverse sin dolor, y si golpeas sus oídos atontas su equilibrio. Es seguro y sin tener que matar a nadie.

-¿Por qué habría de matar?

-¿De verdad quieres saber la respuesta a esa pregunta?

-No

-Porque……en ese momento en donde te sientas completamente indefensa, rodeada por sus fuertes manos sin poderte soltar suplicando piedad hasta quedarte sin voz o saliva para gritar por ayuda, el deseo de querer liberarte será tan fuerte que el instinto borrará tus límites. Me borrará a…..mí. Y tendrás deseos de matar.

-Te dije que no quería saber la respuesta.

-Eso no lo decides tú.

-¿Por qué? ¿Por qué me estas ayudando? ¿Quién eres?

-¿Te gustan los acertijos?

-No cambies el tema.

Oh!, pero si será divertido. Esto te encantará.

-No.

-Bueno ahí va.

-¡De que me sirve el “no” entonces!             
                               
“Te digo lo que está bien y lo que está mal,
casi todos deciden ignorarme,
pero suele ser por un tiempo temporal,
porque sabes muy bien en el fondo que, al final, la verdad siempre saldrá.
No puedes verme, pero puedes oírme, pero muy poco pueden escucharme.”

Who…am…I?!

-No lo sé ¿Tiempo temporal? ¿Está bien dicho?, es porque no sabes con que rimarlo, ¿no?

-¡¿Eh?! ¡N..n…no! es un acertijo perfecto. Solo sigue los consejos que te mencioné, te mantendrán con vida. Te di muchas opciones para que no cometas algo estúpido de lo que luego vayas a arrepentirte.

-¿Qué?

-Si llegas a arrepentirte de alguna acción, estoy segura de que nos volveremos a encontrar. ¡Ah! Y por cierto, siempre que vengo de visita, el tiempo no existe. Así que en donde nos habíamos quedado… ¡Oh, sí! Estabas…corriendo por tu vida, así que…

Corre…

-¿Eh? ¿Dónde estoy? Por un momento me perdí en mis pensamientos. Veo con más claridad, ¿de dónde viene esa luz?

Cuatro hombres se acercaron a donde yo estaba. Uno de ellos traía un bat en llamas.

-Ah, me equivoque. No necesariamente ellos van a estar a ciegas si yo lo estoy. Subestimé mucho la situación.

Se escuchaban risas perturbadoras entre ese grupo de chiflados sin camisa. Ni siquiera tengo conocimiento del por qué  están causando esta masacre ¿Qué hice yo como para merecer tal terror? No los conozco, pero me veo involucrada. ¿Quiénes son? ¿Se harán la misma pregunta sobre sus víctimas? ¿No se detienen a pensar que con matar a una persona realmente matan más que eso? ¿Por qué no pueden detenerse a pensar?

-¡¿Qué no tienen….?! ………Oh.

-¡VEOO A AALGUIEEEEEN! ¡AJAJAJAJAJA!

-EL ROJO ES UN COLOR MARAVILLOSO, ¿POR QUÉ NADIE COMPARTE NUESTRA OPINIÓN?

-BUENO TAL VEZ ELLA SEA MÁS RAZONABLE QUE LOS OTROS.

-Oye malcriada estúpida….

Él habla con normalidad a comparación de los otros; bueno, sin contar los insultos…

-¿Te gustaría ver tu color rojo?

Bueno, ahora sé que aunque diga que no, a ellos realmente no les importa, lo harán de todas maneras. Si digo algo sarcástico estoy cavando mi propia tumba; esto no es una película, no puedo decir algo como: “¿Te gustaría ver el tuyo?” y hacer algo extremadamente violento e irracional.

                                                                  *     *     *

-Corre fue lo que me dijo.

-Esta escuincla imbécil está hablando sola. ¡HEY! ¡Te hice una pregunta!

“Y si hablo sola qué, ¿tienes algún problema?”… Deja de pensar de forma sarcástica. ¡Concéntrate! ¿Por qué tanta la insistencia en saber mi respuesta? Podrían solamente acercarse y hacerme lo que ellos plazcan. ¿Qué los detiene? Es una clase de diversión ¿Tortura? No creo que sea tortura ¿Entonces qué es? ¡GAH! Luego te detienes a preguntar ¡Solo corre, por dios!

-¿¡A DONDE QUIERE IR LA PEQUEÑA CORDERITA!?

Sin siquiera darme cuenta, ya estaba corriendo. Uno de los hombres me tomó por mi largo cabello, me jaló con firmeza y me arrastró hacia uno de los autos. Tomó un fierro que estaba en el suelo. No pude notar ni un rastro de culpa en sus ojos. Ni siquiera miedo.

-Entonces – dijo mientras crujía su cuello para luego dirigir su mirada a mis ojos - ¿Cuál es tu respuesta?

- Es…la conciencia.

Sujetó mi cabello con fuerza, movió el fierro hacia atrás y lo último que recuerdo de ese momento es oscuridad.

Abrí mis ojos. Mi corazón latía frenéticamente. Apenas podía respirar. Estaba en mi habitación, en mi cama. No se veía real. Parecía que lo anterior era la realidad. Toqué mi rostro y me llevé con la sorpresa de que había lágrimas en mis mejillas.

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